

Hay historias que empiezan con una pelota.
Y otras que comienzan mucho antes: con heridas, frustraciones, silencios y ganas de volver a sentirse parte.
En La Paz, Mendoza, durante tres días, empezó a construirse algo que puede marcar un antes y un después en el deporte adaptado argentino:
la preselección de la primera Selección Argentina femenina de fútbol para amputadas.
Pero el verdadero desafío no estuvo solamente en entrenar.
Primero hubo que volver a creer.

La convocatoria se realizó en el Albergue y Estadio Deportivo Juan Domingo Perón de la ciudad de La Paz de la provincia de Mendoza, donde las jugadoras llegaron desde distintos puntos del país para formar parte de esta primera experiencia nacional.
El coordinador Luis Molina, quien había conocido anteriormente a varias de las futbolistas en otras experiencias deportivas, impulsó el proyecto con un objetivo claro: dar el primer paso hacia la conformación oficial del seleccionado argentino.
Las convocadas fueron:
⚽ Belén Juárez – Los Cerrillos, Córdoba
⚽ Vanesa Verón – Río Cuarto
⚽ Noelia Beltrán – Santiago del Estero
⚽ Laura Arguelles – Río Cuarto
⚽ Jimena Maschini – Coronel Dorrego, Buenos Aires
Todas llegaron con distintas historias de vida, pero con algo en común:
las ganas de volver a sentirse futbolistas.


El cuerpo técnico le contó a Pateando Límites cómo fueron esas primeras horas.
Antes de patear una pelota, hubo tiempo para escucharlas:
saber quiénes eran, qué les había pasado, cómo habían atravesado sus accidentes, qué significaba para ellas el fútbol amputado y en qué posición imaginaban jugar.
Después llegó el momento de salir a la cancha.
Allí comenzaron las primeras evaluaciones técnicas, físicas y tácticas:
pases, dominio de balón, movilidad, coordinación y primeras observaciones futbolísticas.
Pero hubo algo que llamó profundamente la atención del cuerpo técnico.
Muchas de las chicas llegaron golpeadas emocionalmente, atravesadas por frustraciones y experiencias difíciles.
Sin embargo, apenas entraron a la cancha, algo cambió.
“Les cambió la cara, la cabeza, la mentalidad. Volvieron a sentir esa pasión que les mueve el corazón”, expresaron desde la coordinación a Pateando Límites.
Y quizá ahí esté el verdadero valor de este proyecto.

El clima complicó parte de los entrenamientos del segundo día.
La lluvia y las bajas temperaturas impidieron continuar los trabajos en cancha.
Pero nadie se quedó quieto.
Dentro del albergue, las jugadoras y el cuerpo técnico aprovecharon el tiempo para planificar lo que viene:
la próxima concentración, Río Cuarto cómo posible sede , siendo siepre el epicentro Mendoza,también se habló de logística, difusión y búsqueda de nuevas futbolistas que quieran sumarse.
Porque esto recién empieza.
La intención es seguir ampliando la base de jugadoras y consolidar un verdadero proyecto federal de fútbol femenino para amputadas en Argentina.

Hay una realidad que atraviesa este sueño:
el proyecto nació prácticamente desde cero.
Hoy la federación y el cuerpo técnico trabajan sin recursos estructurales para poder sostener el crecimiento del equipo.

Incluso, muchas veces son los propios integrantes del proyecto quienes colaboran para cubrir desayunos, comidas y traslados.
Pero lejos de detenerlas, eso parece fortalecer aún más el compromiso.
Porque detrás de cada entrenamiento hay algo mucho más profundo que fútbol.
Hay mujeres que están recuperando confianza, identidad y pertenencia.
Próximo encuentro: Posiblemente se pueda repetir en Mendoza , aunque Rico Cuarto también cuena con chances de ser sede de la próxima concentración de la Selección Argentina de Fútbol para Amputadas.
Crédito: Fotografias @meraky_fotografia Daniela Moneta