La Selección Argentina de fútbol para ciegos volvió a demostrar por qué es una potencia mundial. Este domingo, en el CeNARD (Buenos Aires), Los Murciélagos derrotaron 1-0 a Tailandia en la final de la Copa Tango y se consagraron campeones del tradicional certamen internacional.
Aunque el equipo dirigido por técnico Dario Lencina dominó gran parte del encuentro, la final se jugó con una intensidad altísima, física, y con un rival que exigió al máximo a la Argentina. El partido se destrabó recién en los últimos minutos.
El único gol del partido lo convirtió Mario Ríos, jugador de River Plate, desde un penal a ocho metros. La ejecución fue cobrada luego de que el conjunto tailandés acumulara cinco infracciones, situación que abrió la gran oportunidad para que Argentina rompiera el cero y encaminara la victoria.
Con este triunfo, Los Murciélagos —actuales campeones del mundo— reafirmaron su jerarquía internacional y su vigencia entre las selecciones más destacadas del planeta.
Tercer puesto sin final europea
El encuentro por la medalla de bronce, que debía enfrentar a Francia y Alemania, fue suspendido debido a lesiones en el plantel alemán. Por esta razón, el equipo francés fue ubicado en el tercer puesto y Alemania ocupó la cuarta posición.